miércoles, 22 de febrero de 2012

En el pozo

-¿Crees que va a llover?
-Puede...
-Es que no sé si llevarme el paraguas...
-¿Vas a salir?
-Creo que sí...
-Acuérdate de hacer la compra...
-Siempre me acuerdo...
-Pues muy bien...

-Hace mucho que no hacemos nada juntos...
-¿Vas a empezar otra vez?...
-¿Estás enfadado?
-Estoy cansado...
-¿Y eso te impide escuchar?
-No estoy de humor para reclamos...
-No son reclamos, es la verdad... Ya no hacemos nada juntos.
-Vivimos juntos... ¿Te parece poco?
-Más bien, cohabitamos en el mismo piso... No salimos, no hablamos... Si ni siquiera vemos la tele al mismo tiempo...
-¿Y qué quieres? Es lo que hay...
-Pues quiero otra cosa...
-La eterna conversación... No podemos cambiar nuestra forma de vivir hasta que no encuentres un trabajo de verdad...
-Entonces, ¿la culpa es mía?
-No he dicho eso...
-Ha sonado a eso...
-Sabes que ahora no hay muchas opciones...
-Pero a nosotros, como pareja, no debería afectarnos...
-¿Y cómo quieres que no nos afecte? Los horarios marcan la vida que llevamos...
-Puede, pero no debería ser así...
-Pero es así...
-Resulta más cómodo para ti, ¿no?
-¿Ahora soy el malo? Tardabas en echarme los perros...
-Es que parece que dependemos del puto dinero...
-Será porque sí dependemos del puto dinero...
-No; no acepto eso. El dinero es para sobrevivir, pero no dependemos de él...
-¿Ah, no? ¿Cuántas horas crees que duermo? ¿Te has puesto a pensar en eso alguna vez?
-Sé que descansas poco... Yo también, pero...
-Tú puedes elegir. No duermes porque no quieres...
-Eso es injusto....
-Si una noche estás cansada, puedes dormir; eres libre. Yo no...
-¿Y dices que no me estás echando la culpa?
-Me parece bien que quieras hacer tu vida, pero no a costa de todo y de todos...
-¿A costa de tí?
-Ahora necesito que me ayudes... Y lo único que haces es pedirme cosas que no puedo darte...
-Así que no te parece bien lo que hago... No me sorprende. Nunca has confiado en mí. Crees que no puedo hacer nada que merezca la pena...
-No sigas... El chantaje emocional no se te da bien. No te va hacerte la víctima...
-Tienes razón... Me callaré para que puedas despreciarme cuando te de la gana...
-¿Por qué siempre acabamos hablando de ti? ¿Por qué tú puedes decirme todo lo que piensas y yo no puedo pedirte nada? ¿Por qué nunca soy yo la persona que necesita cosas?
-Porque tú eres el que decide... Siempre decides tú.
-Lo que faltaba... ¿Yo soy el que decide?
-¿No lo sabes? Decides todo y acerca de todo... Si lo hacemos, o no... Si me hablas o me ignoras... Si vas a estar un rato conmigo o vas a desaparecer... Hay días que, con sólo mirarte, ya sé que no vas a acercarte a menos de un metro de mí...
-No puedo vivir pendiente de lo que quieres... No sé hacer eso. Y tampoco quiero hacerlo...
-Suena cruel... ¿También es por el trabajo?
-No tienes ni idea de la cantidad de mierda que tengo que soportar cada día...
-Vale; aquello es un asco, pero no es todo tu mundo...
-Sí que lo es... ¿Sabes las horas que paso allí? Me saldría más a cuenta llevarme un colchón y no volver a casa...
-Vaya, otra de tus grandes soluciones...
-Es la verdad... ¿Quieres que te mienta?
-Quiero que seas amable conmigo... Que parezca que te importan mis sentimientos.
-¿Y qué pasa conmigo, quién me entiende a mí? ¿No ves que estoy al límite, que ya no puedo más?
-¿Y qué pasa con nosotros?
-Habrá que esperar... En unos años estaremos mejor. En unos años...
-¿Y si no estamos mejor? ¿Y si nunca tengo nada? ¿Y si nunca somos felices?
-Por lo menos habrá que intentarlo...
-Sí... El problema es que hay que intentar demasiadas cosas...
-No se puede tener todo... Y yo necesito parar. Esto me está matando lentamente.
-No, eso no. No quiero que te mueras...
-Ni yo...
-Pues lo dejo, no voy a seguir...
-No seas trágica... No puedes dejar de ser lo que eres por otra persona. No debes...
-De hecho, sí que es una tragedia... Seguramente porque tú nunca me has querido de verdad.
-¿Por qué dices eso?
-Porque siempre lo he sospechado...
-Ya empiezas otra vez...
-¿Por qué te enamoraste de mí? ¿Eres capaz de contestar a eso?
-Yo no hablo de esos temas y lo sabes...
-¿Por qué?
-Por qué no...
-Porque no sabes qué decir...
-Porque no quiero.
-Eres tan desagradable... Lo único que te pido es que me hagas un poco de caso...
-Y yo te pido que no me pidas cosas que no voy a darte...
-¿No vas a hacerme feliz?
-Gracias, muchas gracias. Si eres tan desgraciada deberías darme la patada de una vez...
-¿Lo ves? Ni siquiera lo intentas...
-¿Qué?
-Prestarme atención... Ser cariñoso...
-¿No entiendes que estoy al borde del abismo, que no tengo ganas de juegos?
-¿Es porque estás cansado?
-Sí...
-Cansado... ¿De ésto?
-He perdido algo que no sé qué es... Ya no somos como antes.
-¿Como antes? ¿Tanto crees que hemos cambiado?
-Sólo sé que vamos demasiado despacio hacia donde sea que vayamos...
-Claro... Esto es una prisión. Eso es lo que soy para ti...
-Te lo advertí... Cuando nos conocimos te dije que no soy fácil.
-Y te creí. Pero no es verdad...
-Será que también soy un mentiroso...
-Eres un soñador, aún mucho peor que yo. Un iluso arrogante y orgulloso...
-Yo no sueño nunca, ya lo sabes...
-Eso dices... Pero te decepciona que yo no sea la princesa del cuento...
-¿No lo eres?
-No la que hubieses querido... No puedo hacerte feliz si no quieres serlo...
-Buena respuesta; me la apunto para la próxima...
-Yo nunca esperé el cuento de hadas...
-Y yo nunca te lo prometí...
-Pero te consuela el futuro...
-Porque el futuro es lo único que nos queda...
-Ah, sí... El camino a la perfección. Lo buscaré cuando salgamos de este pozo del infierno...
-¿Qué coño quieres de mi? Yo no soy como tú...
-¿Y eso qué quiere decir?
-A mí no me gusta hablar de todo lo que nos pasa... Yo no soy así.
-Ya lo sé... Siempre me gustó que fueses distinto...
-No puedo decirte lo que quieres oír... Ni puedo ser como quieres que sea...
-Lo único que quiero es... Que me mires como antes...
-No estoy acostumbrado...
-Ya lo sé...
-No tiene nada que ver contigo...
-Ya lo sé...
-Me cuesta demostrar afecto... Me hace sentir incómodo.
-Ya lo sé...
-Entonces también sabes lo que puedo y no puedo darte...
-Pero quiero saberlo... De la forma que sea, no me importa...
-¿Qué?
-Que me quieres...
-Ya lo sabes...
-Necesito que me lo recuerdes...
-Ya... Tengo que irme.
-Espera... ¿No vas a desayunar?
-No, se me ha hecho tarde... Te veo luego.
-Llévate un paraguas...

Él se marcha.
Ella se queda llorando. Se aproxima a la ventana y ve como él cruza la calle.
Lo sigue con la mirada hasta que él saca un rotulador del abrigo y se acerca a la pared de enfrente. Escribe algo. Cuando acaba, dice adiós con un gesto y desaparece.
Ella sale corriendo, baja las escaleras apresuradamente y cruza la calle bajo la lluvia hasta llegar a la pared donde él ha dejado su mensaje.
Es un corazón.
Dentro, se lee:
“Si vamos a vivir juntos en un pozo, al menos no te olvides los condones”

Ella arrastra la mano sobre el dibujo y sonríe.

8 comentarios:

  1. En el pozo permanecemos todos los que esperamos demasiado de la vida,los que hablamos mucho y pensamos aun más,los que soñamos con un ideal que no existe.
    Al menos tu historia tiene final feliz,en la vida real él no hubiera pintado un corazón en la pared,de habria marchado sin más.

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  2. Un diálogo tan perfecto en su ejecución como desolador. El final ¿feliz? Sólo si no se quieren hijos. Si se quieren es una (prudente) mirada a la nada.

    Humano. Muy humano.

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  3. Gracias Zort.

    Buena reflexión, soñadora. Aunque yo creo que, en la vida real, cualquier final es posible.

    Gracias J por la palabra "perfecto". Se escucha tan raramente en esto...
    Por cierto, en realidad este diálogo tiene formato de cortometraje. Me aburrí de verlo escondido.

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  4. Tienes razón,las personas,que no personajes,somos complejos e impredecibles.

    Un beso

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  5. Qué bueno. Y qué gris. Y triste. Y real. Y cotidiano. Y descorazonador. Y disuasorio.

    El corto iba pasando por delante de mis ojos, mientras no podía dejar de leer...

    Besos y burbujas.

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