... Pero mantengo el estilo.
Por eso no voy a cambiar lo que tengo escrito. Es esa parte mía que no encaja en otros moldes...
Así que, para equilibrar la balanza de lo desquiciante, voy a añadir realidad. Un segundo narrador. Alguien que rompa la magia de los sueños y la locura. Alguien sucio, sin humor, sin ilusión, sin esperanza. Alguien que cuente la triste verdad de las cosas.
Me gusta el contraste.
Lo malo es que he tenido que volver a empezar. Las cinco de la mañana se están volviendo habituales.
Fdo: La mujer que cualquier día se volverá fotofóbica...
domingo, 25 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Una semana escuchando la misma canción...
... Y van 95 páginas de 98 en total.
Es el último borrador, lo juro.
Tan estúpida, tan increíblemente cabezota como para creer que la primera persona es insuficiente... Necesito otro narrador. Demasiada escasa la perspectiva. He aprendido a querer a los otros. Los quiero tanto...
Quiero sus lágrimas y sus sonrisas. Quiero contarlas.
Así que será el penúltimo borrador.
Besos desde la silla de Ikea.
Fdo: La mujer que ya nunca sale a la calle.
Es el último borrador, lo juro.
Tan estúpida, tan increíblemente cabezota como para creer que la primera persona es insuficiente... Necesito otro narrador. Demasiada escasa la perspectiva. He aprendido a querer a los otros. Los quiero tanto...
Quiero sus lágrimas y sus sonrisas. Quiero contarlas.
Así que será el penúltimo borrador.
Besos desde la silla de Ikea.
Fdo: La mujer que ya nunca sale a la calle.
miércoles, 22 de febrero de 2012
En el pozo
-¿Crees que va a llover?
-Puede...
-Es que no sé si llevarme el paraguas...
-¿Vas a salir?
-Creo que sí...
-Acuérdate de hacer la compra...
-Siempre me acuerdo...
-Pues muy bien...
-Hace mucho que no hacemos nada juntos...
-¿Vas a empezar otra vez?...
-¿Estás enfadado?
-Estoy cansado...
-¿Y eso te impide escuchar?
-No estoy de humor para reclamos...
-No son reclamos, es la verdad... Ya no hacemos nada juntos.
-Vivimos juntos... ¿Te parece poco?
-Más bien, cohabitamos en el mismo piso... No salimos, no hablamos... Si ni siquiera vemos la tele al mismo tiempo...
-¿Y qué quieres? Es lo que hay...
-Pues quiero otra cosa...
-La eterna conversación... No podemos cambiar nuestra forma de vivir hasta que no encuentres un trabajo de verdad...
-Entonces, ¿la culpa es mía?
-No he dicho eso...
-Ha sonado a eso...
-Sabes que ahora no hay muchas opciones...
-Pero a nosotros, como pareja, no debería afectarnos...
-¿Y cómo quieres que no nos afecte? Los horarios marcan la vida que llevamos...
-Puede, pero no debería ser así...
-Pero es así...
-Resulta más cómodo para ti, ¿no?
-¿Ahora soy el malo? Tardabas en echarme los perros...
-Es que parece que dependemos del puto dinero...
-Será porque sí dependemos del puto dinero...
-No; no acepto eso. El dinero es para sobrevivir, pero no dependemos de él...
-¿Ah, no? ¿Cuántas horas crees que duermo? ¿Te has puesto a pensar en eso alguna vez?
-Sé que descansas poco... Yo también, pero...
-Tú puedes elegir. No duermes porque no quieres...
-Eso es injusto....
-Si una noche estás cansada, puedes dormir; eres libre. Yo no...
-¿Y dices que no me estás echando la culpa?
-Me parece bien que quieras hacer tu vida, pero no a costa de todo y de todos...
-¿A costa de tí?
-Ahora necesito que me ayudes... Y lo único que haces es pedirme cosas que no puedo darte...
-Así que no te parece bien lo que hago... No me sorprende. Nunca has confiado en mí. Crees que no puedo hacer nada que merezca la pena...
-No sigas... El chantaje emocional no se te da bien. No te va hacerte la víctima...
-Tienes razón... Me callaré para que puedas despreciarme cuando te de la gana...
-¿Por qué siempre acabamos hablando de ti? ¿Por qué tú puedes decirme todo lo que piensas y yo no puedo pedirte nada? ¿Por qué nunca soy yo la persona que necesita cosas?
-Porque tú eres el que decide... Siempre decides tú.
-Lo que faltaba... ¿Yo soy el que decide?
-¿No lo sabes? Decides todo y acerca de todo... Si lo hacemos, o no... Si me hablas o me ignoras... Si vas a estar un rato conmigo o vas a desaparecer... Hay días que, con sólo mirarte, ya sé que no vas a acercarte a menos de un metro de mí...
-No puedo vivir pendiente de lo que quieres... No sé hacer eso. Y tampoco quiero hacerlo...
-Suena cruel... ¿También es por el trabajo?
-No tienes ni idea de la cantidad de mierda que tengo que soportar cada día...
-Vale; aquello es un asco, pero no es todo tu mundo...
-Sí que lo es... ¿Sabes las horas que paso allí? Me saldría más a cuenta llevarme un colchón y no volver a casa...
-Vaya, otra de tus grandes soluciones...
-Es la verdad... ¿Quieres que te mienta?
-Quiero que seas amable conmigo... Que parezca que te importan mis sentimientos.
-¿Y qué pasa conmigo, quién me entiende a mí? ¿No ves que estoy al límite, que ya no puedo más?
-¿Y qué pasa con nosotros?
-Habrá que esperar... En unos años estaremos mejor. En unos años...
-¿Y si no estamos mejor? ¿Y si nunca tengo nada? ¿Y si nunca somos felices?
-Por lo menos habrá que intentarlo...
-Sí... El problema es que hay que intentar demasiadas cosas...
-No se puede tener todo... Y yo necesito parar. Esto me está matando lentamente.
-No, eso no. No quiero que te mueras...
-Ni yo...
-Pues lo dejo, no voy a seguir...
-No seas trágica... No puedes dejar de ser lo que eres por otra persona. No debes...
-De hecho, sí que es una tragedia... Seguramente porque tú nunca me has querido de verdad.
-¿Por qué dices eso?
-Porque siempre lo he sospechado...
-Ya empiezas otra vez...
-¿Por qué te enamoraste de mí? ¿Eres capaz de contestar a eso?
-Yo no hablo de esos temas y lo sabes...
-¿Por qué?
-Por qué no...
-Porque no sabes qué decir...
-Porque no quiero.
-Eres tan desagradable... Lo único que te pido es que me hagas un poco de caso...
-Y yo te pido que no me pidas cosas que no voy a darte...
-¿No vas a hacerme feliz?
-Gracias, muchas gracias. Si eres tan desgraciada deberías darme la patada de una vez...
-¿Lo ves? Ni siquiera lo intentas...
-¿Qué?
-Prestarme atención... Ser cariñoso...
-¿No entiendes que estoy al borde del abismo, que no tengo ganas de juegos?
-¿Es porque estás cansado?
-Sí...
-Cansado... ¿De ésto?
-He perdido algo que no sé qué es... Ya no somos como antes.
-¿Como antes? ¿Tanto crees que hemos cambiado?
-Sólo sé que vamos demasiado despacio hacia donde sea que vayamos...
-Claro... Esto es una prisión. Eso es lo que soy para ti...
-Te lo advertí... Cuando nos conocimos te dije que no soy fácil.
-Y te creí. Pero no es verdad...
-Será que también soy un mentiroso...
-Eres un soñador, aún mucho peor que yo. Un iluso arrogante y orgulloso...
-Yo no sueño nunca, ya lo sabes...
-Eso dices... Pero te decepciona que yo no sea la princesa del cuento...
-¿No lo eres?
-No la que hubieses querido... No puedo hacerte feliz si no quieres serlo...
-Buena respuesta; me la apunto para la próxima...
-Yo nunca esperé el cuento de hadas...
-Y yo nunca te lo prometí...
-Pero te consuela el futuro...
-Porque el futuro es lo único que nos queda...
-Ah, sí... El camino a la perfección. Lo buscaré cuando salgamos de este pozo del infierno...
-¿Qué coño quieres de mi? Yo no soy como tú...
-¿Y eso qué quiere decir?
-A mí no me gusta hablar de todo lo que nos pasa... Yo no soy así.
-Ya lo sé... Siempre me gustó que fueses distinto...
-No puedo decirte lo que quieres oír... Ni puedo ser como quieres que sea...
-Lo único que quiero es... Que me mires como antes...
-No estoy acostumbrado...
-Ya lo sé...
-No tiene nada que ver contigo...
-Ya lo sé...
-Me cuesta demostrar afecto... Me hace sentir incómodo.
-Ya lo sé...
-Entonces también sabes lo que puedo y no puedo darte...
-Pero quiero saberlo... De la forma que sea, no me importa...
-¿Qué?
-Que me quieres...
-Ya lo sabes...
-Necesito que me lo recuerdes...
-Ya... Tengo que irme.
-Espera... ¿No vas a desayunar?
-No, se me ha hecho tarde... Te veo luego.
-Llévate un paraguas...
Él se marcha.
Ella se queda llorando. Se aproxima a la ventana y ve como él cruza la calle.
Lo sigue con la mirada hasta que él saca un rotulador del abrigo y se acerca a la pared de enfrente. Escribe algo. Cuando acaba, dice adiós con un gesto y desaparece.
Ella sale corriendo, baja las escaleras apresuradamente y cruza la calle bajo la lluvia hasta llegar a la pared donde él ha dejado su mensaje.
Es un corazón.
Dentro, se lee:
“Si vamos a vivir juntos en un pozo, al menos no te olvides los condones”
Ella arrastra la mano sobre el dibujo y sonríe.
-Puede...
-Es que no sé si llevarme el paraguas...
-¿Vas a salir?
-Creo que sí...
-Acuérdate de hacer la compra...
-Siempre me acuerdo...
-Pues muy bien...
-Hace mucho que no hacemos nada juntos...
-¿Vas a empezar otra vez?...
-¿Estás enfadado?
-Estoy cansado...
-¿Y eso te impide escuchar?
-No estoy de humor para reclamos...
-No son reclamos, es la verdad... Ya no hacemos nada juntos.
-Vivimos juntos... ¿Te parece poco?
-Más bien, cohabitamos en el mismo piso... No salimos, no hablamos... Si ni siquiera vemos la tele al mismo tiempo...
-¿Y qué quieres? Es lo que hay...
-Pues quiero otra cosa...
-La eterna conversación... No podemos cambiar nuestra forma de vivir hasta que no encuentres un trabajo de verdad...
-Entonces, ¿la culpa es mía?
-No he dicho eso...
-Ha sonado a eso...
-Sabes que ahora no hay muchas opciones...
-Pero a nosotros, como pareja, no debería afectarnos...
-¿Y cómo quieres que no nos afecte? Los horarios marcan la vida que llevamos...
-Puede, pero no debería ser así...
-Pero es así...
-Resulta más cómodo para ti, ¿no?
-¿Ahora soy el malo? Tardabas en echarme los perros...
-Es que parece que dependemos del puto dinero...
-Será porque sí dependemos del puto dinero...
-No; no acepto eso. El dinero es para sobrevivir, pero no dependemos de él...
-¿Ah, no? ¿Cuántas horas crees que duermo? ¿Te has puesto a pensar en eso alguna vez?
-Sé que descansas poco... Yo también, pero...
-Tú puedes elegir. No duermes porque no quieres...
-Eso es injusto....
-Si una noche estás cansada, puedes dormir; eres libre. Yo no...
-¿Y dices que no me estás echando la culpa?
-Me parece bien que quieras hacer tu vida, pero no a costa de todo y de todos...
-¿A costa de tí?
-Ahora necesito que me ayudes... Y lo único que haces es pedirme cosas que no puedo darte...
-Así que no te parece bien lo que hago... No me sorprende. Nunca has confiado en mí. Crees que no puedo hacer nada que merezca la pena...
-No sigas... El chantaje emocional no se te da bien. No te va hacerte la víctima...
-Tienes razón... Me callaré para que puedas despreciarme cuando te de la gana...
-¿Por qué siempre acabamos hablando de ti? ¿Por qué tú puedes decirme todo lo que piensas y yo no puedo pedirte nada? ¿Por qué nunca soy yo la persona que necesita cosas?
-Porque tú eres el que decide... Siempre decides tú.
-Lo que faltaba... ¿Yo soy el que decide?
-¿No lo sabes? Decides todo y acerca de todo... Si lo hacemos, o no... Si me hablas o me ignoras... Si vas a estar un rato conmigo o vas a desaparecer... Hay días que, con sólo mirarte, ya sé que no vas a acercarte a menos de un metro de mí...
-No puedo vivir pendiente de lo que quieres... No sé hacer eso. Y tampoco quiero hacerlo...
-Suena cruel... ¿También es por el trabajo?
-No tienes ni idea de la cantidad de mierda que tengo que soportar cada día...
-Vale; aquello es un asco, pero no es todo tu mundo...
-Sí que lo es... ¿Sabes las horas que paso allí? Me saldría más a cuenta llevarme un colchón y no volver a casa...
-Vaya, otra de tus grandes soluciones...
-Es la verdad... ¿Quieres que te mienta?
-Quiero que seas amable conmigo... Que parezca que te importan mis sentimientos.
-¿Y qué pasa conmigo, quién me entiende a mí? ¿No ves que estoy al límite, que ya no puedo más?
-¿Y qué pasa con nosotros?
-Habrá que esperar... En unos años estaremos mejor. En unos años...
-¿Y si no estamos mejor? ¿Y si nunca tengo nada? ¿Y si nunca somos felices?
-Por lo menos habrá que intentarlo...
-Sí... El problema es que hay que intentar demasiadas cosas...
-No se puede tener todo... Y yo necesito parar. Esto me está matando lentamente.
-No, eso no. No quiero que te mueras...
-Ni yo...
-Pues lo dejo, no voy a seguir...
-No seas trágica... No puedes dejar de ser lo que eres por otra persona. No debes...
-De hecho, sí que es una tragedia... Seguramente porque tú nunca me has querido de verdad.
-¿Por qué dices eso?
-Porque siempre lo he sospechado...
-Ya empiezas otra vez...
-¿Por qué te enamoraste de mí? ¿Eres capaz de contestar a eso?
-Yo no hablo de esos temas y lo sabes...
-¿Por qué?
-Por qué no...
-Porque no sabes qué decir...
-Porque no quiero.
-Eres tan desagradable... Lo único que te pido es que me hagas un poco de caso...
-Y yo te pido que no me pidas cosas que no voy a darte...
-¿No vas a hacerme feliz?
-Gracias, muchas gracias. Si eres tan desgraciada deberías darme la patada de una vez...
-¿Lo ves? Ni siquiera lo intentas...
-¿Qué?
-Prestarme atención... Ser cariñoso...
-¿No entiendes que estoy al borde del abismo, que no tengo ganas de juegos?
-¿Es porque estás cansado?
-Sí...
-Cansado... ¿De ésto?
-He perdido algo que no sé qué es... Ya no somos como antes.
-¿Como antes? ¿Tanto crees que hemos cambiado?
-Sólo sé que vamos demasiado despacio hacia donde sea que vayamos...
-Claro... Esto es una prisión. Eso es lo que soy para ti...
-Te lo advertí... Cuando nos conocimos te dije que no soy fácil.
-Y te creí. Pero no es verdad...
-Será que también soy un mentiroso...
-Eres un soñador, aún mucho peor que yo. Un iluso arrogante y orgulloso...
-Yo no sueño nunca, ya lo sabes...
-Eso dices... Pero te decepciona que yo no sea la princesa del cuento...
-¿No lo eres?
-No la que hubieses querido... No puedo hacerte feliz si no quieres serlo...
-Buena respuesta; me la apunto para la próxima...
-Yo nunca esperé el cuento de hadas...
-Y yo nunca te lo prometí...
-Pero te consuela el futuro...
-Porque el futuro es lo único que nos queda...
-Ah, sí... El camino a la perfección. Lo buscaré cuando salgamos de este pozo del infierno...
-¿Qué coño quieres de mi? Yo no soy como tú...
-¿Y eso qué quiere decir?
-A mí no me gusta hablar de todo lo que nos pasa... Yo no soy así.
-Ya lo sé... Siempre me gustó que fueses distinto...
-No puedo decirte lo que quieres oír... Ni puedo ser como quieres que sea...
-Lo único que quiero es... Que me mires como antes...
-No estoy acostumbrado...
-Ya lo sé...
-No tiene nada que ver contigo...
-Ya lo sé...
-Me cuesta demostrar afecto... Me hace sentir incómodo.
-Ya lo sé...
-Entonces también sabes lo que puedo y no puedo darte...
-Pero quiero saberlo... De la forma que sea, no me importa...
-¿Qué?
-Que me quieres...
-Ya lo sabes...
-Necesito que me lo recuerdes...
-Ya... Tengo que irme.
-Espera... ¿No vas a desayunar?
-No, se me ha hecho tarde... Te veo luego.
-Llévate un paraguas...
Él se marcha.
Ella se queda llorando. Se aproxima a la ventana y ve como él cruza la calle.
Lo sigue con la mirada hasta que él saca un rotulador del abrigo y se acerca a la pared de enfrente. Escribe algo. Cuando acaba, dice adiós con un gesto y desaparece.
Ella sale corriendo, baja las escaleras apresuradamente y cruza la calle bajo la lluvia hasta llegar a la pared donde él ha dejado su mensaje.
Es un corazón.
Dentro, se lee:
“Si vamos a vivir juntos en un pozo, al menos no te olvides los condones”
Ella arrastra la mano sobre el dibujo y sonríe.
jueves, 16 de febrero de 2012
Sacar algo bueno...
- De eso se trata - Me sermonearon - De sacar lo positivo... Utilizaremos la música.
Debí poner cara de dolor de estómago. No me gusta que sean condescendientes conmigo. Tampoco que me hagan sentir como una bruja, aunque de hecho lo sea un poco (pero sólo un poco). Los optimistas son gente de lo más grosera.
- Lo harás bien - Asintieron - Con un pequeño esfuerzo...
- Lo sé - Aproveché - Es un don que tengo...
- ¿Y una rareza?
- Bueno - Me hice de rogar - Lo puedo intentar...
- Que no tenga demasiados años - Se quejaron.
- Hombre; es que lo raro, si viejo, dos veces raro... - Les solté frunciendo el ceño sin pestañear.
Se quedaron pensando si realmente les hablaba en serio. Deben confundirme con una persona normal.
- Algo sentimental - Desafiaron - Pero de este siglo, por favor.
- ¿Qué significa "sentimental"? - Pregunté, con deliberada cara de ignorante.
- Que estimule los sentidos - Respondieron, de hecho insistieron como si nunca dijesen tonterias - Que emocione...
- Ah, ya - Me rendí - Comprendo... Os referís a las sensaciones del alma....
Creo que los asusté. Se lo merecían, de todos modos.
- Vale... Elige una voz. ¿Con quien te cambiarías la voz?
Me acabé las aceitunas y sonreí.
Debí poner cara de dolor de estómago. No me gusta que sean condescendientes conmigo. Tampoco que me hagan sentir como una bruja, aunque de hecho lo sea un poco (pero sólo un poco). Los optimistas son gente de lo más grosera.
- Lo harás bien - Asintieron - Con un pequeño esfuerzo...
- Lo sé - Aproveché - Es un don que tengo...
- ¿Y una rareza?
- Bueno - Me hice de rogar - Lo puedo intentar...
- Que no tenga demasiados años - Se quejaron.
- Hombre; es que lo raro, si viejo, dos veces raro... - Les solté frunciendo el ceño sin pestañear.
Se quedaron pensando si realmente les hablaba en serio. Deben confundirme con una persona normal.
- Algo sentimental - Desafiaron - Pero de este siglo, por favor.
- ¿Qué significa "sentimental"? - Pregunté, con deliberada cara de ignorante.
- Que estimule los sentidos - Respondieron, de hecho insistieron como si nunca dijesen tonterias - Que emocione...
- Ah, ya - Me rendí - Comprendo... Os referís a las sensaciones del alma....
Creo que los asusté. Se lo merecían, de todos modos.
- Vale... Elige una voz. ¿Con quien te cambiarías la voz?
Me acabé las aceitunas y sonreí.
sábado, 11 de febrero de 2012
El nombre de la asignatura
Los niños van al colegio para aprender a conocer el mundo. Se les ofrece diversos instrumentos, como la expresión y el conocimiento del entorno, la belleza y los lenguajes científicos. Se les dota de independencia de pensamiento o, al menos, se pretende que la adquieran. El objetivo final es la formación completa como personas, una preparación que abarca muchos y variados aspectos del ser humano.
Pero nadie les enseña a comprender la muerte, ni su significado. La muerte es un tema tabú al que no nos acercamos salvo para acompañar a terceros. Un suceso azarístico, casual, inherente a cada uno de nosotros e inevitable; un suceso grave e importante, físicamente definitivo e irreversible, que lentamente va integrándose en nuestros pensamientos y conciencia para convertirse en un extraño secreto.
Nadie habla con los demás del miedo a la muerte. Y sería bueno desarrollar una estrategia de afrontamiento y dejar que otros la conociesen, la ensayasen y la llevasen a cabo. Sería estupendo estar preparado para poder convertirlo en opción dependiendo de nuestra perspectiva. Sería inteligente que supiésemos mirar la muerte como una asignatura por superar.
Me hubiese gustado tener un profesor de la muerte. Le hubiese hecho muchas preguntas; aún hoy seguiría preguntando.
Hasta entonces (como todos) seguiré inventando respuestas.
Pero nadie les enseña a comprender la muerte, ni su significado. La muerte es un tema tabú al que no nos acercamos salvo para acompañar a terceros. Un suceso azarístico, casual, inherente a cada uno de nosotros e inevitable; un suceso grave e importante, físicamente definitivo e irreversible, que lentamente va integrándose en nuestros pensamientos y conciencia para convertirse en un extraño secreto.Nadie habla con los demás del miedo a la muerte. Y sería bueno desarrollar una estrategia de afrontamiento y dejar que otros la conociesen, la ensayasen y la llevasen a cabo. Sería estupendo estar preparado para poder convertirlo en opción dependiendo de nuestra perspectiva. Sería inteligente que supiésemos mirar la muerte como una asignatura por superar.
Me hubiese gustado tener un profesor de la muerte. Le hubiese hecho muchas preguntas; aún hoy seguiría preguntando.
Hasta entonces (como todos) seguiré inventando respuestas.
martes, 7 de febrero de 2012
La fila de hormigas............
Me dijeron, escuché, que el ataud donde metieron al abuelo no es una caja de muertos... Dijeron que era un ascensor para subir al cielo.
Los ojos del niño que había junto a mí brillaron como teas. En un solo segundo se había imaginado el viaje que hacía el viejo a través de las estrellas.
A su lado yo era la estaca que lo sujetaba, rebosante de absurdas y tristes verdades. Llena de repugnantes certezas. Creo, me inventé que llorábamos también por eso.
Pudimos tenerlo todo.
Los ojos del niño que había junto a mí brillaron como teas. En un solo segundo se había imaginado el viaje que hacía el viejo a través de las estrellas.
A su lado yo era la estaca que lo sujetaba, rebosante de absurdas y tristes verdades. Llena de repugnantes certezas. Creo, me inventé que llorábamos también por eso.
Pudimos tenerlo todo.
miércoles, 11 de enero de 2012
Encender la tele
Los nuevos años y las nuevas opiniones, las nuevas caras, los nuevos razonamientos. De repente aquella estúpida nos parece una sensual serpiente que no tuvo opciones y el imbécil sabe modificar su sentido de la valentia y la compasión. De repente la vida es diferente. De repente, la vida.
"Funny games" es un ejercicio mentiroso, con un artificioso diseño cinematográfico
de la naturaleza humana. Cuando termina la película sabes que nunca habría ocurrido así. Sabes que el hilo se rompe, sabes que la corrección humana no se sostiene con una simple estética de tensión. Sabes (todo el mundo lo sabe) que termina saliendo el animal, ese que mueve camiones, se come su propia extremidad o se la amputa y luego se pelea en el suelo, como los perros, hasta morir o matar.
"La sombra de nadie" es un magnético cuento de fantasmas, pero en realidad me quedé por ella. Asombroso.
Me gustó su manera de retocarse el flequillo hacia un lado y el mal carácter que se gastaba con su asistente, o lo que fuera aquella otra pobre advenediza. No era especialmente guapa, ni especialmente atractiva, ni especialmente nada... Tal vez fue su ligero acento, o su falso aspecto de resignada, o su rostro de mujer común disfrazando dragones internos, brillando en sus pupilas tres segundos después... ¿Puede hacer eso un actor o una actriz? ¿Alguien más se ha dado cuenta?
"Gilda" juega con ventaja, desde siempre, desde antes de empezar la película. A Gilda no le hace falta ser una mujer especial porque su fantástica fisonomía mantiene hipnotizado al espectador, esté o no ella presente. Inquietante Ford, asumiendo la postura del impenetrable. La sensación del eterno encuentro supera al dolor porque resultan más mágicos juntos; la impresión es que nunca dejan de estarlo y, sin embargo, echo de menos algunas palabras de amor...
Al menos, antes de marcharse del bar...
Qué injustos.
"Funny games" es un ejercicio mentiroso, con un artificioso diseño cinematográfico
de la naturaleza humana. Cuando termina la película sabes que nunca habría ocurrido así. Sabes que el hilo se rompe, sabes que la corrección humana no se sostiene con una simple estética de tensión. Sabes (todo el mundo lo sabe) que termina saliendo el animal, ese que mueve camiones, se come su propia extremidad o se la amputa y luego se pelea en el suelo, como los perros, hasta morir o matar."La sombra de nadie" es un magnético cuento de fantasmas, pero en realidad me quedé por ella. Asombroso.
Me gustó su manera de retocarse el flequillo hacia un lado y el mal carácter que se gastaba con su asistente, o lo que fuera aquella otra pobre advenediza. No era especialmente guapa, ni especialmente atractiva, ni especialmente nada... Tal vez fue su ligero acento, o su falso aspecto de resignada, o su rostro de mujer común disfrazando dragones internos, brillando en sus pupilas tres segundos después... ¿Puede hacer eso un actor o una actriz? ¿Alguien más se ha dado cuenta?"Gilda" juega con ventaja, desde siempre, desde antes de empezar la película. A Gilda no le hace falta ser una mujer especial porque su fantástica fisonomía mantiene hipnotizado al espectador, esté o no ella presente. Inquietante Ford, asumiendo la postura del impenetrable. La sensación del eterno encuentro supera al dolor porque resultan más mágicos juntos; la impresión es que nunca dejan de estarlo y, sin embargo, echo de menos algunas palabras de amor...
Al menos, antes de marcharse del bar...
Qué injustos.
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