Ahí va otro comercial de la agencia de Duval Guillaume, unos expertos en dejar a la gente con la boca abierta.
Lo del mentalista que adivina cosas es bueno, pero el final, aunque obvio, es aún mejor...
miércoles, 10 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
Un huracán...
Y cuando Colón vio por fin aparecer la ansiada playa en la lejanía, se percató, al volverse, que el barco en el que llegaba estaba vacío.
La tripulación se había tirado por la borda hacía mucho tiempo.
En aquel momento supo que siempre se sentiría solo... Así fue como descubrió que estaba maldito.
La tripulación se había tirado por la borda hacía mucho tiempo.
En aquel momento supo que siempre se sentiría solo... Así fue como descubrió que estaba maldito.
viernes, 28 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
Equipos, ritmos y máquinas que encajan
Resulta que, desde hace dos meses escasos, estoy inmersa en el fascinante mundo de la física teórica, la ingeniería robótica y la tecnología cuántica... ¿No sabéis lo que es un qubit?
¿Y cómo demonios puede vivir alguien sin saber eso?
Si miro hacia atrás reconozco que el proceso recorrido hasta aquí es de lo más variado (o ecléctico, que diría un escritor culto); del anime al suicidio de Yukio Mishima, del kendo al koseki, del koseki al transistor de silicio, del transistor a la ley de Moore y, desde ahí, me he perdido en un mar de sueños de nanotubos de carbono hasta perseguir el rostro del señor Michio Kaku por youtube, como una polilla ansiando beberse el filamento de la bombilla...
"Yo sólo preguntaba", me excusé, con gesto de ignorante. Y esperé. Siempre hay alguien que después se apiada y te alimenta.
¿Y cómo demonios puede vivir alguien sin saber eso?
Si miro hacia atrás reconozco que el proceso recorrido hasta aquí es de lo más variado (o ecléctico, que diría un escritor culto); del anime al suicidio de Yukio Mishima, del kendo al koseki, del koseki al transistor de silicio, del transistor a la ley de Moore y, desde ahí, me he perdido en un mar de sueños de nanotubos de carbono hasta perseguir el rostro del señor Michio Kaku por youtube, como una polilla ansiando beberse el filamento de la bombilla...
"Yo sólo preguntaba", me excusé, con gesto de ignorante. Y esperé. Siempre hay alguien que después se apiada y te alimenta.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Míos
Esta mañana sonó el despertador. Palpé varias veces para apagarlo contra el suelo. Me puse las deportivas sin abrir los ojos. Me recogí el pelo, gafas de sol y auriculares. Salí a la calle con la bolsa de reciclar plásticos.
Empecé corriendo aunque nunca lo hago. Estaba nublado. Nadie a mi alrededor. Bajé deprisa hasta el paseo del puerto. Las mariscadoras trazaban una línea irregular sobre la playa desnuda de agua y repleta de conchas vendidas a su suerte. Huele a salitre y humedad. Sigo corriendo. La música ocupa mis oídos y no me deja distraerme con nada. Entonces aparecen ellos, de repente. Hace mucho que están conmigo. Actualmente ya son capaces de hablar solos, sin mi ayuda, y mantienen conversaciones realmente interesantes... Se desean, se pelean, se asesinan, se traicionan. "Uno" ha empezado a adoptar una mueca cuando se enfada que nunca había visto antes. "Otro" me parece que está más delgado, pero no ha perdido fuerza. "Ella" es oscura, cada vez más, tanto que aún no me ha enseñado la cara. Y "aquella"... Aquella es la bestia, el monstruo, la aberración con caderas.
Y todos respiran juntos en mi cabeza.
45 minutos sin darme cuenta que la misma canción sonaba una y otra vez, en un ciclo de repetición. No podía parar. Por culpa de que están plenamente definidos, vivos por fin; se mueven, son independientes, se manejan en los lugares dispuestos, me hacen preguntas increíbles... Y no he escrito una palabra sobre ellos. Aún no.
Mientras no los escriba, son míos... Y solamente míos.
Empecé corriendo aunque nunca lo hago. Estaba nublado. Nadie a mi alrededor. Bajé deprisa hasta el paseo del puerto. Las mariscadoras trazaban una línea irregular sobre la playa desnuda de agua y repleta de conchas vendidas a su suerte. Huele a salitre y humedad. Sigo corriendo. La música ocupa mis oídos y no me deja distraerme con nada. Entonces aparecen ellos, de repente. Hace mucho que están conmigo. Actualmente ya son capaces de hablar solos, sin mi ayuda, y mantienen conversaciones realmente interesantes... Se desean, se pelean, se asesinan, se traicionan. "Uno" ha empezado a adoptar una mueca cuando se enfada que nunca había visto antes. "Otro" me parece que está más delgado, pero no ha perdido fuerza. "Ella" es oscura, cada vez más, tanto que aún no me ha enseñado la cara. Y "aquella"... Aquella es la bestia, el monstruo, la aberración con caderas.
Y todos respiran juntos en mi cabeza.
45 minutos sin darme cuenta que la misma canción sonaba una y otra vez, en un ciclo de repetición. No podía parar. Por culpa de que están plenamente definidos, vivos por fin; se mueven, son independientes, se manejan en los lugares dispuestos, me hacen preguntas increíbles... Y no he escrito una palabra sobre ellos. Aún no.
Mientras no los escriba, son míos... Y solamente míos.
jueves, 12 de julio de 2012
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Oir esto por la noche.
Aunque en realidad me gustaría que sonase desde el cielo, como si fuese a aplastarnos...
Aunque en realidad me gustaría que sonase desde el cielo, como si fuese a aplastarnos...
martes, 3 de julio de 2012
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