Estoy agotada.
No hago más que poner puntos suspensivos... ¿Lo veis? Aaaaaaaggggggh.
El punto y coma me cae gordísimo, donde esté una buena frase con tres o cuatro comas que se quite un punto y coma... ¿No parece un poco pretencioso? Es algo así como; verás... Ya lo he dicho.
Los dos puntos ni siquiera los utilizo. Creo que se me olvidaron.
Y los puntos... Mierda. Venga puntos y más puntos. ¿Y si las oraciones no tienen nada que ver, y si la protagonista está como una cabra y baila de tema en tema....? Aaaaaaaagggggh....
Tercer borrador. Esto va a salir, sí o sí. Digo... Esto va a salir; sí o sí. Ahora. Vaya tela.... Aaaaaaaagggggh.......
Besos si has llegado hasta aquí: )
miércoles, 16 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
¿Cómo...
... busca un hombre a la mujer que quiere, si sabe que no debe encontrarla?
¿Qué le pasa por la cabeza, cuál es la fórmula para rendirse sin intentarlo?
¿Qué siente? ¿Vergüenza, desánimo, rabia... Es eso cierto?
¿O sólo la impotencia de saber que la suerte está echada, la tristeza de aceptar... Que no hay nada que hacer?
¿Se llega a esa conclusión alguna vez en la vida?
Cambiando de melodía me he dado cuenta que él se muestra diferente con todas y, aún así, no soy capaz de expresar bien su sufrimiento... No se puede hacer, no se puede sin sentirlo.
Él está lejos, sigue buscando por la inmensa casa y sólo sabe que debe dejarla.
Por lo menos, hasta el anochecer...
(tercer borrador, páginas 121-123)
¿Qué le pasa por la cabeza, cuál es la fórmula para rendirse sin intentarlo?
¿Qué siente? ¿Vergüenza, desánimo, rabia... Es eso cierto?
¿O sólo la impotencia de saber que la suerte está echada, la tristeza de aceptar... Que no hay nada que hacer?
¿Se llega a esa conclusión alguna vez en la vida?
Cambiando de melodía me he dado cuenta que él se muestra diferente con todas y, aún así, no soy capaz de expresar bien su sufrimiento... No se puede hacer, no se puede sin sentirlo.
Él está lejos, sigue buscando por la inmensa casa y sólo sabe que debe dejarla.
Por lo menos, hasta el anochecer...
(tercer borrador, páginas 121-123)
jueves, 10 de mayo de 2012
estadísticas
131 p
61027 p
200 KB
01-08-2007
MdM
Y sigo perdiendo perspectiva...
Si yo no duermo, tú tampoco lo harás.
De vuelta a la Página 1.
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01-08-2007
MdM
Y sigo perdiendo perspectiva...
Si yo no duermo, tú tampoco lo harás.
De vuelta a la Página 1.
lunes, 7 de mayo de 2012
El elefante
- Imagínate que empiezas a construir un elefante - Le expliqué - De tamaño real, con piezas tan pequeñas como palillos... Cada día añades unas cuantas. Es un trabajo laborioso que requiere mucha precisión, mucho esfuerzo y mucha concentración. Sin darte cuenta, transcurren cinco años de tu vida...
Me miraba con extrañeza. Aún no entendía.
- Imagínate que el elefante que estás construyendo se encuentra en una habitación donde sólo tú puedes entrar; nadie más puede. Por lo tanto, eres el único que puede avanzar o destruir, si sale mal. Nadie puede ayudarte...
Hice una pausa. Seguía dudando, aunque la soledad frente al paquidermo sí le había parecido un tanto injusta.
- Y ahora - Terminé, enfatizando el tono - Imagínate que eres la única persona que puede ver al elefante...
Se quedó pensando. No le convencía.
- ¿Es un elefante invisible?
- Hasta que esté terminado, sí...
- Y cuando lo terminas, ¿se lo puedes enseñar a la gente?
- Claro, para que lo vean y lo disfruten...
- ¿Y si les gustan más los cocodrilos?
- Es un riesgo que hay que correr, desde luego...
Otra vez se quedó pensando. Al final, una luz se encendió sobre su cabeza.
- Pues yo creo que es más fácil comprarse un elefante desde el principio, y ya está...
Me miraba con extrañeza. Aún no entendía.
- Imagínate que el elefante que estás construyendo se encuentra en una habitación donde sólo tú puedes entrar; nadie más puede. Por lo tanto, eres el único que puede avanzar o destruir, si sale mal. Nadie puede ayudarte...
Hice una pausa. Seguía dudando, aunque la soledad frente al paquidermo sí le había parecido un tanto injusta.
- Y ahora - Terminé, enfatizando el tono - Imagínate que eres la única persona que puede ver al elefante...
Se quedó pensando. No le convencía.
- ¿Es un elefante invisible?
- Hasta que esté terminado, sí...
- Y cuando lo terminas, ¿se lo puedes enseñar a la gente?
- Claro, para que lo vean y lo disfruten...
- ¿Y si les gustan más los cocodrilos?
- Es un riesgo que hay que correr, desde luego...
Otra vez se quedó pensando. Al final, una luz se encendió sobre su cabeza.
- Pues yo creo que es más fácil comprarse un elefante desde el principio, y ya está...
sábado, 5 de mayo de 2012
El beso
Dos días y medio atrapada en un beso.
No es el beso final, ni el beso del triunfo del amor, ni el de la declaración secreta... No es un beso importante para la trama, ni significa gran cosa dentro de la historia; no es un beso entre desconocidos, ni es un beso inoportuno, ni desagradable, ni tópico, ni triste, ni definitivo.
Pero cada uno de ellos piensa lo peor de sí mismos...
Es un beso para decirse que se van a romper, que la pared de cristal se derrumba y más allá no se sobrevive...
Qué difícil es hablar a través de un beso, cuando los lenguajes son distintos, cuando ambos son lo que el otro no sabe.
He cambiado de canción.
No es el beso final, ni el beso del triunfo del amor, ni el de la declaración secreta... No es un beso importante para la trama, ni significa gran cosa dentro de la historia; no es un beso entre desconocidos, ni es un beso inoportuno, ni desagradable, ni tópico, ni triste, ni definitivo.
Pero cada uno de ellos piensa lo peor de sí mismos...
Es un beso para decirse que se van a romper, que la pared de cristal se derrumba y más allá no se sobrevive...
Qué difícil es hablar a través de un beso, cuando los lenguajes son distintos, cuando ambos son lo que el otro no sabe.
He cambiado de canción.
jueves, 26 de abril de 2012
Cuento con linterna
Se le oye, a lo lejos, similar al crepitar de una llama. Eriza la piel pero no molesta. Me acerco despacio. Si la noche fuese más cerrada no podría ver nada; tengo suerte de que aún asome una línea roja al final del océano...
Tiene envergadura; me extraña que todavía no se mueva. Las sombras alargadas se han comido los árboles y la alfombra negra se extiende por encima de los montes. Aquí no hay nadie y, dentro de muy poco, tampoco habrá nada.
Empiezo a buscar. Se ha perdido de repente... Creo que tengo miedo, o puede que sólo sea que respiro más deprisa.
Se ha movido detrás de mí.
Está contando los movimientos, imaginando; sabe que estoy pensando en él.
Hace frío; es raro, pero... Sólo tengo ganas de llorar...
Me acerco hacia ningún sitio. La tierra cruje a poca distancia, como una advertencia. El fuego se apagó con un viento súbito y ahora distingo su llamada, una invitación en forma de susurro.
Parecen dientes; sí, son dientes.
Y algo más.
El corazón me golpea tan fuerte que los latidos no me dejan escuchar. Creo que me ha rodeado; no hay salida desde mi posición.
Algo me sujeta por la espalda.
Ha empezado a cortarme la piel, desde la nuca a los riñones, lentamente, hasta dibujar una estrella de cinco puntas. Me duele pero no me muevo; no quiero que se vaya, no ahora...
Las alas se han extendido. Me tumbo, para contemplarle mejor.
Ha despegado por fin.
Tiene envergadura; me extraña que todavía no se mueva. Las sombras alargadas se han comido los árboles y la alfombra negra se extiende por encima de los montes. Aquí no hay nadie y, dentro de muy poco, tampoco habrá nada.
Empiezo a buscar. Se ha perdido de repente... Creo que tengo miedo, o puede que sólo sea que respiro más deprisa.
Se ha movido detrás de mí.
Está contando los movimientos, imaginando; sabe que estoy pensando en él.
Hace frío; es raro, pero... Sólo tengo ganas de llorar...
Me acerco hacia ningún sitio. La tierra cruje a poca distancia, como una advertencia. El fuego se apagó con un viento súbito y ahora distingo su llamada, una invitación en forma de susurro.
Parecen dientes; sí, son dientes.
Y algo más.
El corazón me golpea tan fuerte que los latidos no me dejan escuchar. Creo que me ha rodeado; no hay salida desde mi posición.
Algo me sujeta por la espalda.
Ha empezado a cortarme la piel, desde la nuca a los riñones, lentamente, hasta dibujar una estrella de cinco puntas. Me duele pero no me muevo; no quiero que se vaya, no ahora...
Las alas se han extendido. Me tumbo, para contemplarle mejor.
Ha despegado por fin.
martes, 24 de abril de 2012
El desalojo
El sol estalla en lo alto del cielo
cayéndoseme alrededor, el mar
hoy no quiere dejarme pensar...
Tu voz constante en mi mente
como la sombra imprecisa de ti;
como la niebla que encierra
la huida de los barcos prohibidos
Te tuve un rato, pero...
Ya no.
La luz luchando con todas las noches
para mostrarme que no estás;
tu olor, escamas de reptiles en el aire
tu ropa, agujas de cactus por el suelo
mil martillos tejiendo mis sienes
contra la mudanza de lo que dejaste
Te tuve un rato, pero...
Ya pasó.
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